“Mirá, acá está, leéla”

Logo de la editorial Salvadora

Entrevista a Leonor Courtoisie y Diego Recoba, integrantes del colectivo Salvadora Editora

Desde el 7 de marzo y hasta el 30, en el Museo Zorrilla, se desarrolla la muestra “Una mujer está bordando” organizado por el colectivo Salvadora Editora. Pero decir que es una muestra dice poco, porque las actividades planificadas son variadas: una exposición que da cuenta del proceso de investigación por el que el colectivo ha transitado en la búsqueda de dar visibilidad al teatro escrito por 20 mujeres en Uruguay desde 1930 hasta 1973, mesas de discusión, lecturas dramatizadas, una feria del colectivo de editoriales independientes Sancocho y el ciclo Palimpsestos, una original propuesta de residencia de escritura que consiste en el diálogo entre escritoras contemporáneas y el conjunto de dramaturgas con el que trabaja la editorial.

Cada sábado, las creadoras Sofía Aguerre, Cami Diamant, Rosario Lázaro Igoa, Mercedes Rosende, Claudia Campos, Leslie Sartorio, Estíbaliz Solís Carvajal, Elaine Lacey, Raquel Diana, Florencia Guzzo y Regina Ramos, que se dedican a distintas disciplinas artísticas, darán cuenta de sus diálogos con las dramaturgas elegidas: Azulina Acosta, Perla Bottini, Olga Blanca Dasso, María Teresa Fein, Aída Franzero, Elsa Lira Gaiero, Hilda Lezama, Mariana Picastro, Isabel Sesto, Irene Clavier, María Eugenia Vaz Ferreira, Clotilde Luisi, Concepción China Zorrilla, Nené Díaz de Bértola, Aída Brignardelli, María Blanca Bidart, Sarah Bollo, Laura Cortinas, María De Montserrat, Elsa Fernández de Borges, Estrella Genta, Paulina Medeiros, Clelia Palas, Angélica Plaza y Nelly Weissel). Además, más de 50 escritoras con propuestas estéticas y críticas heterogéneas, y de todas las edades, intervienen el Museo en el marco de la actividad.

Les recomiendo que se den una vuelta por la página de Salvadora, especialmente por la sección “blog”, y más concretamente el texto “A esa quién la conoce” de Leonor Courtoisie, porque ilustra muy bien el programa político y cultural de la editorial, si se me permite el exabrupto (de ahí saqué el título de la nota). El equipo de Salvadora está compuesto actualmente por Agustina Cabrera, Vanessa Cánepa, Leonor Courtoisie, Martina Marenales, Florencia Livchich, Federico Puig Silva, Diego Recoba, Ana Rodríguez, Gabriela Escobar y Giuliana Kiersz (también lo integraron en el pasado: Karen Bitar, Camila Guillot, Sofía Gervaz y Camila Parard). Las serigrafías son de Serigrafía 1985 y de Serigrafía ro# (rodri@riseup.net).

En medio del montaje y la apertura de la actividad, le envié tres preguntas al colectivo para saber más de “Una mujer está bordando”, pero también sobre su concepción del trabajo editorial en Uruguay. A pesar de las dimensiones del proyecto que llevarán a cabo durante todo el mes de marzo, dos integrantes del colectivo, Leonor Courtoisie y Diego Recoba, se hicieron un tiempo para contestarlas y este es el resultado.

¿Cómo surge y en qué consiste Salvadora Editora?

Surge en 2017. Nos propusimos la creación de una editorial especializada en artes escénicas, dramaturgia, historia y teoría. El nombre está relacionado con la figura de Salvadora Medina Onrubia, dramaturga y periodista anarquista de origen argentino. Intentamos defender la valoración del texto dramatúrgico como un texto literario en sí mismo que puede dialogar con el hecho teatral. Comenzó con la colección “Nueva dramaturgia aduanera”, de dramaturgia contemporánea latinoamericana que publicó las siguientes obras hasta el momento: Cartografía para elefantes sin manada de Laura Liz Gil Echenique (Cuba), Corte de obsidiana de Leonor Courtoisie (Uruguay), Ser o no ser Hamlet de Euge Hadandoniou (Argentina), Lugar y Caída de Gabriela Ponce (Ecuador) y Trastornos de Eddy Janeth (Colombia). Seguirá con la publicación de tres colecciones: “Dramaturgia Uruguaya 1930-1973”, que consta de once obras, “Una mujer se asoma a la ventana”, de dramaturgia contemporánea uruguaya, y “Las descentradas”, de dramaturgia contemporánea argentina, curada por Giuliana Kiersz.

¿Por qué decidieron integrar el colectivo Sancocho? ¿Cómo ven la movida de las ferias y la cuestión del “libro independiente”?

Desde sus inicios, Salvadora forma parte de Sancocho. Creemos que en el panorama actual de lo editorial y el libro en Uruguay, las editoriales de tiraje corto tenemos que trabajar en conjunto. No sólo para organizar ferias, que quizás sea lo más visible pero también lo menos urgente, sino para cosas que ya a esta altura son impostergables, como la asociación para asumir costos en conjunto y poder bajar costos (gran parte del problema de la pérdida de lectores tiene que ver con los altos precios motivados por los altos costos y las intermediaciones), la discusión sobre la bibliodiversidad, la necesidad de repensar el sistema editorial, la apertura a propuestas no hegémonicas, el armado de redes de cooperación con otros colectivos no necesariamente relacionados a la literatura, etc.

La movida de las ferias tiene que ver con eso mismo. Como sociedad seguimos atados fuertemente al esquema de librerías, es decir, el libro se compra en librerías y listo. Esto ha llevado a determinadas rigideces y ha generado un sistema cerrado en que por lo pronto tenés que jugar cierto juego con ciertas reglas y contra rivales realmente gigantes (grandes grupos editoriales, distribuidores, el mercado en sí y sus reglas). No planteamos la idea de abandonar las librerías pero sí creemos que hoy en día es urgente una diversificación de la forma de elaborar, difundir y vender lo que editamos. La feria nos permite eso, y también la cooperación con diversos colectivos que te mencionaba anteriormente.

El tema del libro independiente es una cuestión que incluso dentro de Sancocho es compleja. En la difusión de lo que hacemos muchas veces nos definimos como editoriales independientes, pero por ejemplo, con Salvadora rechazamos esta denominación. El término independiente es muy pero muy confuso, y quizás sea hora de dejar de enredarnos en esa discusión, es decir, seguir dando el debate pero sin ese término. Porque está la pregunta, ¿dependiente o independiente de qué?

Evidentemente, Random House o Planeta no son editoriales independientes, pero Hum o Banda Oriental sí lo son, pero éstas quizás no compartan con las de Sancocho determinadas opciones o posicionamientos. Entonces quizás habría que hablar de editoriales de tiraje corto, porque artesanal tampoco ya que algunas mandan a imprenta. Pero lo que te decía antes, son tantas las cuestiones más importantes que tenemos, y más urgentes, que seguir perdiendo tiempo en discutir si independientes si o independientes no, es medio ocioso.

Afiche de promoción de la actividad “Una mujer está bordando”

¿En qué consiste la actividad que desarrollan en el Museo Zorrilla durante marzo? ¿Cuáles son las características del proyecto? ¿Pueden desarrollar la idea de la necesidad de investigar e ir un poco más allá de la publicación?

Desde hace más de un año estamos investigando sobre la dramaturgia de mujeres en Uruguay. Empezamos con la escrita antes de la dictadura de 1973 y hasta el momento hemos relevado más de veinte. Para poder publicarlas hicimos un recorte de once y nos presentamos a los Fondos Concursables y lo ganamos. La muestra es sobre las dramaturgas relevadas, aunque por razones obvias, hay mucho más material de las once que hemos investigado más para la publicación.

En un primer momento la investigación estuvo relacionada únicamente a lo editorial, es decir, encontrar esas dramaturgas y publicarlas. Pero durante la investigación fueron surgiendo cuestiones que nos abrieron discusiones, debates e inquietudes diversas, que nos llevaron a darle un giro al proyecto. Para explicar esto nos tenemos que ir un poco más para atrás, pero ya volvemos. Leyendo historias literarias, del teatro, de la dramaturgia, charlando con académicos, periodistas, gente de teatro, participando en coloquios, mesas, presentaciones y debates, siempre surgía la pregunta de por qué no aparecían mujeres dramaturgas en ese relato oficial. Constantemente la respuesta era que no aparecían porque no había. Eso nos parecía un verdadero disparate, y en el caso que fuera cierto, nos parecía algo extraño.

Entonces nos pusimos a buscar y en una semana ya teníamos diez, y en un mes ya eran veinte. Y ahí, las preguntas ya tenían que ser otras, ya no era si había o no había, sino cuáles fueron los mecanismos (de poder, de hegemonía, de legitimación, etc.) que actuaron para que esas escritoras hayan quedado afuera del relato. Así que la investigación, que en un momento fue estrictamente para editar, se volvió algo mucho más grande. ¿Por qué cómo sociedad aceptamos los relatos que heredamos sin cuestionarlos, sin darnos cuenta que son construcciones de personas con características determinadas y que responden a estéticas, ideologías y una moral específica? En el caso de la literatura uruguaya es evidente que el canon fue elaborado por hombres, blancos, de clase media alta, letrados, montevideanos, filoeuropeos, y conservadores. Es evidente que gran parte de lo que escape a esa cosmovisión tiene muchas chances de, o ser poco legitimados, o incluso como en el caso de gran parte de las dramaturgas que investigamos, invisibilizado.

El tema es que pensar que esto deriva simplemente en el estudio de la construcción de los relatos hegemónicos en el pasado es ingenuo y peligroso, porque esas mismos mecanismos de poder actúan en el presente. Por eso la investigación y la necesidad de la muestra, para la que convocamos más personas para armar un equipo más numeroso, intenta, más que revisar esos mecanismos, ser conscientes de su presencia en el día a día. Investigando encontramos patrones en común por los cuales estas autoras dejaron de escribir o cómo se autopercibían en relación a su actividad. Primero la presencia de críticas violentas de parte de críticos hombres que no tenían esa violencia a la hora de analizar otras obras. Segundo, la reducción de carreras prolíficas y destacadas a pequeños detalles anecdóticos (“la mujer de”, “la loca que hizo tal cosa”). Tercero, el abandono de la escritura por tener que cumplir tareas de la casa o la familia.

Por todo esto vemos muchos factores por los cuales estas mujeres fueron efectivamente invisibilizadas o al menos puestas en la sombra. Ser mujeres principalmente, pero también ser dramaturgas, el apoyo a ideologías o partidos políticos no hegémonicos, o la adscripción a estéticas que han caído en desuso o se volvieron residuales.

Entonces, volvamos al principio. No era que no había dramaturgas. Simplemente que la hegemonía y los mecanismos de poder actuaron sobre ellas. Por eso la investigación y la muestra giran en torno a eso, y vamos a publicarlas a pesar de que haya algunas obras que nos gusten más que otras, porque no se trata de poner en la calle obras que le parezcan geniales a la gente desde un punto de vista de mercado, sino hacer accesibles a todes las obras, para por fin, tanto tiempo después de que se debería haber hecho, dar la discusión sobre ellas.

La muestra además tiene otra característica. Como nos encuentra a mitad de la investigación se nos ocurrió en lugar de mostrar un proceso finalizado dar cuenta del propio proceso y abrirlo al público. Creemos, por las características de la investigación, que no estamos mostrando algo que hicimos sino que estamos de algún modo llevando a cabo una actividad que le corresponde a toda la sociedad, la construcción de la memoria colectiva. Por eso abrimos el proceso, para integrarlos a todes en la búsqueda y la reflexión, pero también para dar cuenta de lo dificultoso que es reconstruir la memoria en un país que se encarga sistemáticamente de borrarla, artistas de las cuales no se conserva nada, pérdida de archivos, nula preservación patrimonial. Por eso la muestra tiene más preguntas que respuestas, más vacíos que información, más dudas que certezas. Queremos ir construyéndola entre todes de forma que el último día de la muestra, no tenga nada que ver con el primero.

Y en el marco de la muestra vamos a realizar todo el trabajo de investigación que venimos haciendo, pero ahí en la sala (catalogación, tipeo, entrevistas, biografías), pero también mesas de discusión sobre escritura y género, lecturas dramatizadas de las obras de las dramaturgas por el elenco de la Comedia Nacional, y una feria de Sancocho. Y además de todo esto una de las cosas que más ilusión nos genera, el ciclo Palimpsestos. Convocamos a once escritoras a que lleven adelante durante todo el mes un proceso de residencia de escritura sobre una dramaturga de la muestra. Van a estar escribiendo en el museo, y cada sábado las residentes van a mostrar avances de lo que están haciendo.

Después de la muestra, y con todo el trabajo que se está haciendo, lo que quedaría es en el mes de julio, publicar once obras, que sigan disparando la reflexión sobre todas estas cuestiones que te mencionaba.


Los libros de Salvadora se pueden encontrar en:
Escaramuza – Libros y café – Dr. Pablo de María 1185 (Montevideo)
Linardi y Risso – Juan Cárlos Gómez 1435 (Montevideo)
La Coop. Librería – Bulnes 640 CABA (Buenos Aires)

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