Entrevista con el colectivo del Espacio Cultural Bibliobarrio integrado por: Maria Zino, Vilma Nievas, Luciana Sasso, Jorge Barruffa y Dulcinea Cardozo.

A mitad del año pasado anunciaron que se quedaban sin local, pero finalmente se instalaron en Enlace (IM) ¿terminaron el proceso de la mudanza? Ya habían tenido otra mudanza ¿no?

Si. Nuestro proyecto comenzó en el local del Club Deportivo Reducto en San Fructuoso y García Morales. Allí funcionamos unos 6 años entre el 2010 y el 2016. En ese local funcionaba la “Biblioteca Vecinos del Comunal 16” desde el 2009, ya que el Club le había dado un lugar cuando ganó el Presupuesto Participativo para hacer el techo de su cancha y como contrapartida daban un espacio para la biblioteca del barrio.

El inicio de Bibliobarrio es la unión de esa Biblioteca vecinal con un proyecto de inserción laboral con usuarios y usuarias de salud mental. Con el tiempo el local nos fue quedando chico, la colección de libros creció mucho y comenzamos con la editorial, por lo que ya no nos daba el lugar para funcionar bien. En ese momento a través del Municipio C nos contactamos con el Centro Obrero de Alpargatas (COA) donde efectivamente funcionamos 4 años entre el 2017 y el 2020.

En marzo de 2020 la directiva del COA nos comunica que tienen algunos proyectos para desarrollar en su local y que no podemos seguir funcionando ahí y es en ese momento que comenzamos la búsqueda de un lugar. Luego de ver algunos lugares, en setiembre de 2020 nos mudamos a Enlace y hoy ya estamos plenamente instalados. Es un espacio muy interesante porque funcionan mas de 30 colectivos de la economía social y solidaria.

El año pasado cumplieron 10 años ¿Qué es Bibliobarrio? ¿cómo se fue haciendo?

Bibliobarrio es un colectivo cultural y antimanicomial. Quizá esas son las grandes cosas que nos definen, pero es cierto que en estos diez años han pasado muchas cosas y el proyecto ha crecido mucho en sus actividades y en su concepción como tal. Actualmente llevamos adelante una Biblioteca, una editorial y hacemos distintas actividades culturales, algo que fuimos incorporando a lo largo del proyecto.

Somos un emprendimiento autogestionado que surgió como proyecto de extensión estudiantil de la Udelar, financiado por CSEAM (Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio), y es importante recordar esto porque estuvimos y estamos hasta la actualidad vinculados a la Universidad de diversas formas, primero como estudiantes llevando adelante un proyecto de extensión, pero después comenzaron las prácticas de extensión de otros y otras estudiantes.

Hubo EFIs (Espacios de Formación Integral) donde diferentes estudiantes vinieron a conocernos y participar de alguna actividad puntual, a hacernos alguna entrevista, como también en prácticas anuales desarrollando propuestas y trabajando conjuntamente en relación a algunas necesidades que identificamos juntos y juntas. Fundamentalmente ha sido en el marco de diferentes materias de Facultad de Psicología, pero también de Economía, Terapia Ocupacional, Diseño, Bibliotecología. Además hoy algunas de nosotras somos docentes o funcionarias de la UdelaR.

Iniciamos como una Biblioteca en conjunto con la Biblioteca que les mencionamos anteriormente y actualmente contamos con mas de 6000 libros para préstamo. Desde el comienzo fuimos haciendo también distintas actividades culturales, algo que con el tiempo permitió empezar a soñar con que Bibliobarrio fuera un espacio donde artistas locales compartieron su arte: pinturas, músicas, teatro, poesía, de esta forma hicimos muchas actividades a lo largo de estos años como peñas, cine-foros (junto a otros colectivos como Globale y Liberta), cafés literarios, presentaciones de libros, teatro espontáneo, bingos literarios entre otras.

Siempre actividades con entrada gratuita y con una cantina solidaria que nos permitía generar algún aporte económico más. En los últimos años también se han realizado algunos talleres que para nosotras/os es ideal para fortalecernos como espacio cultural. En el 2012 iniciamos la tercer pata del proyecto que es la editorial. Fue y sigue siendo muy experimental pero es algo que nos conecta mucho con escritores y escritoras y eso es muy potente y enriquecedor.

Otro aspecto importante a destacar es que somos un proyecto antimanicomial, entendemos que el encierro, los tratos abusivos, la violencia, la homogeneidad en las formas de vivir, sentir, pensar no nos ayudan en los distintos sufrimientos que atravesamos en la vida, ni mucho menos promueven nuestras salud. Nuestro emprendimiento desde el inicio tiene el objetivo de conformar un lugar de trabajo remunerado que lo integren personas que han pasado por un padecimiento (de lo) psiquiátrico en algún momento de su vida.

La existencia de este tipo de emprendimiento es muy importante ya que es muy difícil el acceso a un trabajo “tradicional”, se necesita de otro tipo de propuestas donde se generen estrategias para efectivamente desarrollar otras formas de relacionarnos, sostenernos, acompañarnos y a su vez generar dinero para sostener económicamente la vida. Estos lugares no abundan, por el contrario son muy pocos y esto vulnera el derecho al trabajo pero principalmente nos cuestiona como sociedad sobre qué estamos haciendo y qué podemos hacer para generar las condiciones necesarias para una vida digna de todas y todos.

También han empezado con una política de publicación más intensa ¿puede ser? Iniciaron una colección de poesía política latinoamericana ¿Qué planes tienen para 2021?

Si. El año pasado comenzamos una nueva colección que tiene una impronta distinta a otras colecciones ya que se compone de un/a autor/a por volumen. Hasta el momento veníamos editando principalmente libros colectivos, surgidos de convocatorias que nosotras/os realizamos o de colectivos que querían editar con Bibliobarrio. Las convocatorias generalmente las realizamos para escritores/as del barrio y talleres literarios que quisieran editar relatos, cuentos breves y poemas.

Durante 2020 lanzamos la colección de poesía política latinoamericana, que hasta ahora son 5 títulos. Fue un desafío para nosotros/as porque fueron una cantidad importante de títulos exclusivamente de poesía y con una técnica nueva de cosido a mano. Esto fue posible porque se sumaron compañeras y compañeros a apoyar alguna tarea específica, por ejemplo Lilian Toledo es la coordinadora de la colección y Mariano Gonzáles (de Editorial Astromulo) en la maquetación y diseño. Esto nos permitió editar 5 títulos de esta colección en un solo año. Porque para nosotras/os también es importante seguir editando libros colectivos y seguir con la agenda que venimos haciendo desde el 2019 y para eso mas manos, saberes y tiempo son necesarios.

Para el 2021 tendremos varias novedades y mantendremos una actividad intensa, o esa es nuestra intención. Por un lado, continuaremos con la colección de poesía, ya tenemos confirmado tres libros, uno sale ahora en marzo que es de Eli Rodriguez y estamos muy felices porque Eli ha sido parte de nuestros libros colectivos y nos acompañó muchísimo en todo el proceso de pensamiento y edición del libro Marimbondo, que son 10 obras sobre la temática afrodescendiente, es una enorme alegría poder editar un poemario de su autoría.

Por otro lado, comenzaremos con una colección de cuentos, también con el formato de un autor/a por volumen, el primero tenemos pensado que salga para el segundo semestre del año. También hay una idea de comenzar una colección con libros que sean resultados de investigaciones vinculadas a las temáticas que atraviesa a Bibliobarrio (desmanicomialización, economía social y solidaria, cultura comunitaria) y que esté en un formato dirigido a las organizaciones sociales, pero aún está mas en pañales, aunque nos gustaría tener un primer título este año.

Y por último, pero quizá sería lo primero en el tiempo, tenemos una convocatoria abierta para la edición de un libro colectivo hasta el 28/2. En esta oportunidad invitamos a mujeres y disidencias a escribir poesías, cuentos breves, relatos sobre sus experiencias en procesos colectivos. Es una propuesta que la estamos llevando adelante con la Biblioteca Popular Villa García y el Colectivo Liberta (un colectivo de amigas y docentes de la Universidad que ya viene trabajando con nosotros hace varios años). Este libro tiene pensado que esté pronto para mediados de año. Dejamos acá el link a las Bases.

¿Ustedes son una editorial artesanal? ¿Es correcta esa definición? ¿Cómo encaran el proceso de hacer un libro?

Si, nos definimos como una editorial artesanal y justamente tiene que ver por como vamos hilvanando las distintas etapas, la cantidad de manos que son parte del proceso, la forma de trabajo. Tiene que ver con el producto (libro) pero también con las condiciones de producción y sobre quienes producimos, o sea desde la materia prima que usamos, las y los artesanos que somos, la forma de circulación y distribución de nuestros libros, hasta la articulación manual e intelectual que nos implica todo el proceso de trabajo, que incluye un proceso de creación artística.

Nuestro equipo edita, imprime, encuaderna, difunde y comercializa. Y esto nos permite justamente la integración de los distintos procesos, no solo creamos-armamos la idea del libro y su contenido junto con las/os escritores/as, sino también la materializamos, imprimimos sus hojas, cortamos, compaginamos, no solo diseñamos sus tapas sino que las hacemos con cartón y las pintamos a mano y encuadernamos, comenzamos con grampas y ahora también algunos son cosidos.

Todo esto nos permite aprovechar nuestros saberes, porque en realidad ninguno/a de nosotros/as tiene formación editorial ni de imprenta, pero sí hay otras formaciones que se complementan para producir los libros, una compa es Bibliotecóloga, algunas y algunos escribimos y hemos participado de distintos talleres literarios y de escritura, algunos tienen formación en artes plásticas y/o han concurrido a talleres de encuadernación. Hemos invitado o se han acercado vecinas/os para aportar, por ejemplo en la corrección de los textos, en el diseño y maquetación como también nosotras/os mismos fuimos descubriendo nuevas herramientas y aprendiendo distintos tipo de cosas.

Entonces hacer libros para nuestro proyecto tiene que ver con todo esto, nuestros libros no son de cartón y pintados a mano porque es “mas barato” sino porque nos permite a todos y todas ser parte, es una decisión política, porque de esto se trata nuestro proyecto. Y como se imaginaran un libro de este tipo no necesariamente tiene un costo más barato, al contrario tienen mucho trabajo detrás, muchas horas de laburo. Pero a pesar de esto nuestro libros son bastante económicos, esa también es otra política que tenemos.

Algunas personas nos han dicho que eso “desmerece” el libro, porque “si es barato no es bueno”, y nosotras/os retrucamos y le decimos que nuestro principal cometido es que haya mas libros, mas escritores/as, mas lectores/as, que los libros sean accesibles económicamente porque son ventanas para otros mundos, para soñar, para crear, para producir otras vidas. No lucramos con los libros sino que nos mantenemos-sobrevivimos para poder seguir y eso implica un precio justo, para quien lo hace pero también para quien lo va a comprar.

Es cierto que para que esto sea posible hay mucha mano militante, solidaria, no remunerada, pero eso también es parte de una red de gestos que forma Bibliobarrio, muchas/os son compas que se están formando en estas áreas y otras simplemente disfrutan lo que hacen y quieren hacerlo mas allá de una retribución económica y esto, habilitar espacios para hacer desde el disfrute-deseo-afecto es en definitiva potenciar espacios para ampliar y tejer la vida. Eso también es Bibliobarrio y son nuestro libros.

Y acá llegamos a otra etapa que es la comercialización, que también las hacemos nosotras/os y partimos de algunas referencias de la economía social y solidaria. Apostamos a los mercados de cercanía, o sea ser nosotras y nosotros mismos quienes vendamos el libro, para contarles todas estas historias, saberes, manos y sueños que hay detrás. Solo nosotras y nosotros mismos o gente cercana que conozca nuestro proyecto puede dar a conocer que cuando nos compra un libro de nuestra editorial se lleva todo esto y no solo las historias y sensibilidades que contiene el libro.

Ustedes integran el colectivo Sancocho, entiendo que son parte del grupo inicial ¿qué les llevó a formar ese colectivo? ¿Cómo ven hoy la situación del libro?

Todo lo que veníamos contando no puede hacerse solos/as. Siempre es junto a otras y otros. Sancocho es un sostén, un tejido, una red. Está conformada por diferentes editoriales y proyectos de arte impreso. Inicialmente para Bibliobarrio fue (y es) una salida fundamental para la comercialización y difusión de nuestros libros y del proyecto cultural. Pero también es una red de compañeros y compañeras con saberes, experiencias y trayectos donde de distinta forma nos potenciamos y enriquecemos, nos mezclamos, articulamos, multiplicamos.

Sancocho siempre apostó a generar espacios donde circulen los libros y el arte, ese arte singular que a cada editorial le apasiona y por eso quiere compartir, ampliar con otros y otras. Armamos lo que podríamos llamar “ferias culturales”, porque son eventos para difundir y vender los libros que hacemos pero también para generar espacios de encuentro y disfrute entre quienes escriben, los y las lectores/as, músicos, editores, etc. Con Sancocho ampliamos los márgenes, creamos otras grietas y nos encanta.

Siempre se piensa que con la era digital las bibliotecas físicas son proyectos que van perdiendo su uso, su sentido. Pero lo que nosotras/os hemos visto es que mucha gente quiere el libro físico, que lo digital es una herramienta pero no lo sustituye. Que ir a la biblioteca sigue teniendo su encanto. Por ejemplo si pensamos en el público infantil es muy común que los padres y madres o abuelos/as quieran inculcar el hábito de leer y de concurrir a una biblioteca, esto nos habla de que los libros siguen teniendo ese estatus de transmisor de conocimiento y de la cultura que es importante, mas allá de que a veces los/las adultos/as no nos damos el tiempo para leer o para ir a una biblioteca.

El año pasado en el marco de la pandemia la compra de libros fue importante en términos generales. Es cierto que para editoriales chicas como las nuestras y en las que se apuesta a la venta directa se nos complicó muchísimo al no poder hacer las distintas actividades que hacíamos pero una vez que pudimos hacer alguna la movida fue interesante y en los últimos años han crecido mucho las editoriales independientes de nuestro país y eso también nos habla de la importancia de seguir haciendo libros.

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