La editorial Astromulo acaba de publicar Los poemas que no leo se siguen escribiendo de Manuel Barrios. Acabo de cerrar el libro, abrumado, lleno de imágenes, desbordado por una infinidad de versos bellísimos. Seleccioné dos poemas que marcan dos tonos distintos del libro. Por un lado, una poesía que combina el conjuro (como dice Diego Recoba en la contratapa), el retorno al bosque (como dice Claudia Magliano en el Postfacio) y la más concreta materialidad: Hyperión descendiendo, las calles de Montevideo mojadas por la lluvia. Por otro lado, una poesía reflexiva, un poeta que traduce, que entreteje sus propias palabras en las palabra de los otros, que piensa la poesía, que la abandona.

Los poemas que no leo se siguen escribiendo se presenta hoy jueves 18 de agosto a las 19:30 en Lo de Molina (Tristán Narvaja 1578). El poeta dialogará sobre poesía, edición y creación de libros con Claudia Magliano.

HYPERIÓN

libro del Falansterio

I

Sueño contigo cuando estoy a tu lado. Me dices —

Cyclope Hyperión,

tu ojo se perdió como un niño en la playa.

Tu ojo se nubló al igual que un espejo.

Tu sombra se dañó y se desprendió de ti.

El eco de la idea es potencia transformadora.

Hyperión desciende al jardín de las Hespérides.

II

Al amanecer he de partir.

Soñemos juntos con lugares distintos.

Algo hay para hacer con la hipotermia y su acechar nocturno.

Desnúdame en el Valle de la Luna donde los volcanes duermen como gatos que ronronean.

Así tu cuerpo plural. Tu piel, mi acento, tu marca, mi huella.

Persigue la llama para encender la vela.

El abrazo desnudo resucita a los ancestros.

La cama se convierte en barco.

La cama es una sala y avanza.

Mi cuerpo es tu camarote.

III

Al interior de la bodega tus manos contienen el interior de mi vientre.

Ambos cruzamos abrazados.

Pienso y canto en el ascenso a tu balcón.

He matado a mi padre hace tres horas.

Enterré su rostro en el jardín interior.

El niño que soy ahora llora su pérdida.

He de partir hacia el lago de las sombras.

Buscar el oso dentro del espejo.

Llueve sobre las calles de Montevideo.

Llueve y es el futuro quien viene a buscarnos.

La lengua es un caldo que bebemos y bebemos en ronda.

Entrelazamos las manos.

La corriente nos guía sobre las aguas de Azahar.

Amanece a la hora del beso.

Hyperión nos saluda con el ojo que es su abismo.

Preparamos el brebaje y caminamos en dirección al río.

La luna nos observa desde la vasta noche.

MI ÚLTIMO POEMA

Este es mi último poema y pienso decirlo hoy, ahora, en frente de todos.

Hace mucho tiempo decidí dejar la poesía,

dejarla definitivamente, dejarla para siempre.

Pues entonces, he aquí mi resultado.

Cuento poemas a mitad de la noche pero en vez

de versos se me aparecen ovejas.

Rebaños de ovejas que tímidas balan

para devolver sentido a esta palabra inicial.

Tú eres mi pastor, tú, incrédulo lector.

Tú guías el caminar de estas páginas porque

en ti bala la poesía.

Este es mi último poema y llega en el preciso

instante donde es mejor decir lo peor.

Ante mí aparecen rebaños de cabelleras mapuches color azabache.

Hombres y mujeres perseguidos adentro y afuera

de los libros.

Grandes poemas de gesta donde las cribas mapuches se tatuaban con guarismos góticos, griegos y romanos.

Estrofas de ocho versos donde se rimaba el corazón de los indios con el corazón de los negros y a todo esto le llamaban barbarie.

Hace mucho tiempo decidí dejar la poesía,

dejarla definitivamente, dejarla por siempre.

Pues entonces, he aquí mi resultado.

¿Qué oídos, qué ojos tengo ante mí hoy?

A primera vista un centenar de ovejas prudentes,

pero si miro bien, debajo del vello,

debajo de las nubes,

en el cuerpo de las ovejas hay una cálida,

humeante y pegajosa

BABA DE LOBO

No son simples espectadores.

Son una manada de lobos hambrientos de poemas.

Te van a sonreír, te van a engatusar,

y cuando recuerdes

habrás estado escribiendo para los lobos.

Y nadie sabrá para qué escribiste o para qué leíste

ya que en verdad a nadie le importa.

Salvo que aúllen los lobos…

Por estas y otras razones es que abandono la poesía.

Como el vellocino abandona a las ovejas,

es que la poesía

me abandona.

Las cosas parecen rebaños

y las ideas lobos de plata.

¿De dónde vienes? ¿Cómo? ¿Y qué…?

Adonis


Manuel Barrios estudió Letras en Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (UDELAR). Su obra literaria está formada por: Librería Psoas (2019 Litost, Santiago de Chile), Sigilo (2017 Catafixia, Guatemala), Yoga (2011 Literal, Ciudad de México), Democracia (2007 Linardi y Risso, Montevideo, Fondo Concursable del MEC, 2007). Explanans (2007 Zignos, Lima). Compiló los libros Inverso (selección de la obra del poeta uruguayo Julio Inverso, 2013 Literal, Ciudad de México); Más instrucciones para el año XIII (Antología de poesía uruguaya 2012 Catafixia, Guatemala). Coautorías: Atlántida (2015 Rastro de la Iguana Editores, Guayaquil), Bagrejaponés (2010 Mental, Montevideo/Milena Caserola, Buenos Aires). Silicio, poesía y delirio (2009 Red de los poetas salvajes, Ciudad de México). Ha presentado su obra en diversos festivales internacionales como País Imaginario (2007, Lima), Poquita Fe (2008, Santiago de Chile), Vértigo de los Aires (2011, Ciudad de México), Desembarco Poético (2015, Guayaquil), entre otros. En el año 2018 obtuvo la beca de formación Eduardo Víctor Haedo del Fondo de Estímulo a la Formación y Creación Artística (FEFCA, MEC).

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