Entrevista a la editorial La Coqueta

Logo de La Coqueta (imagen tomada de su fanpage)

Los libros de La Coqueta son claramente distinguibles por su trabajo visual. El blanco con líneas negras y la estructura de los paratextos (el autor en el centro, la presencia de los logos, la estructura visual discursiva) se repite en casi todos los títulos. ¿Cuál es el criterio general del diseño visual?

El diseño de tapas en interior parte de un imaginario de “coquetería/poesía” en el cual los elementos se ordenan de manera clásica en un espacio despojado. No es una ecuación académica sino un ejercicio de posibilidad de diseño, pensando en una elegancia del despojo en el que las escalas de gris deben cumplir la tarea de color. Las tapas van cambiando autoría, títulos y dibujo, esos elementos más el logo en la parte superior, se alinean al centro. En el interior los encabezados y pie de página para autor, título y número de página en tamaños pequeños y grises, tienen leves modificaciones de libro a libro en tipografías y colocación. Los márgenes varían levemente y se atiende a que el margen interior sea amplio para respetar el espacio de cosido. La idea de colección remite a mantener esos criterios para cada publicación. Los dibujos surgen de un ejercicio subjetivo de posibilidades a partir de una lectura de los poemas, que luego se plasman sin intención de ilustrar sino de acompañar conceptualmente: un “adorno” posible. Estos dibujos se hacen en computadora y tratan de mantener afinidades estéticas, no parten de un boceto ni de otra imagen sino que son originales.

¿A su entender qué información aporta el logo de la editorial al lector?

El logotipo fue construido con los mismos criterios aludidos anteriormente. Entre una gama amplia de posibilidades, surgió la del óvalo con una imagen de mujer con atavío, peinado y gesto que remitiría a un camafeo antiguo, se partió de un dibujo a mano que fue modificado digitalmente hasta llevarlo a un mínimo de trazos vectoriales. Luego se diseñó la tipografía para el nombre La Coqueta y se la colocó recostada a la silueta, de manera que acompañara sin recargar ni denigrar el retrato, sino generando una fusión de isotipo y logotipo en un dibujo.

La información que se pretende que ese logo trasmita, es la de lo sencillo, cuidado, elegante y poético. Trata de remitir a la frase de Lautréamont “Buenos Aires la reina del sur, Montevideo la coqueta”, es decir una imagen femenina que no es de alcurnia, pero tiene un carácter y dignidad que la destaca. Es un objeto visual que se lee fácilmente y se reconoce una vez que ha sido visto, esto permite usar varios tamaños posibles y lograr identidad siempre.

¿Cuál es el criterio poético de la editorial? ¿Es posible distinguir diferentes series literarias en el catálogo?

El criterio es amplio y ecléctico, sin que ello vaya en desmedro de la estética que la editorial quiere preservar. Con once títulos publicados, no creemos, todavía, que podamos establecer series literarias. Se pueden distinguir las dos muestras de poesía contemporánea, los libros de Claudia Magliano o Paula Simonetti, en que la realidad se desnuda para mostrarse en toda su dimensión poética y nos retrotrae y atrae hacia la memoria y el entorno con ferocidad. Por otro lado, la editorial también apuesta a estéticas mitopoéticas, imaginarias y filo-surrealistas, como las de Omar Tagore, Magdalena Portillo, William Jhonston o Diego de Ávila, en las que prevalece la construcción de mundos a partir de la palabra en su función poética.

El último libro del año 2019 inaugura un sello dentro de la colección: “Pelagatos”. Una apuesta a la poesía joven y ultrajoven que ya viene posicionándose con fuerza. Y un juego, una invitación a reírnos y en la risa desenmascarar la verdad “si sos joven y todavía no publicaste nada, se te va a complicar muchísimo, económicamente, porque sos un pelagatos”

Cita del texto de solapa “De Coquetas manifestaciones”: “La Coqueta pretende establecerse como proyecto solidario que respalde al autor en su quehacer artístico impulsando la comunicación del libro de poesía desde el acto de escritura hasta sus lectores.” ¿Qué tipo de estrategias o iniciativas debería generar un proyecto editorial para generar este puente entre el libro de poesía y los lectores?

En primer lugar, la editorial o quienes la gestionan acompañan al autor en la materialización del libro de poesía. Este proceso pudiera implicar el armado del libro, la corrección de estilo, la definición de incluir o no un prólogo o postfacio, la prueba de imprenta. Hay libros que llegan ya totalmente armados y corregidos, en estos casos resta dar una última mirada y ocuparse de los aspectos relacionados con la impresión. Luego viene el otro trabajo, el de la difusión. Definir el mejor momento para la presentación, diseñar y ocuparse de la logística de ese evento, tratando de estar en los más mínimos detalles, acercar el libro a distintos medios de prensa oral y escrita para que colaboren en su difusión, realicen sus lecturas críticas y generar espacios, en esos mismos medios o en festivales y ferias editoriales, para que las autoras y autores puedan hacernos llegar su voz. En estas lides La Coqueta ha intentado dejar su marca, acompañando al libro y quien lo escribiera en todo el proceso, incluso a posteriori, en presentaciones y ferias. Asimismo, nuestra política como editorial es fundamentalmente la de subvencionar en su totalidad el costo del libro en la medida de nuestras posibilidades, objetivo que hemos logrado en casi toda la producción. En el sentido económico, nuestra línea ha sido la de financiar el libro con las ventas al público para que el autor no se vea en la necesidad de pagar por su obra, práctica aberrante a nuestro entender, generada por las restricciones del mercado.

¿Qué opina de la frase: “la poesía no se vende”?

Es una frase ingeniosa que expresa una verdad o una realidad que ha permanecido y genera efecto de verdad, extraída de “la poesía no se vende porque la poesía no se vende”, poema del argentino Guillermo Boido titulado “Sociedad de consumo”. Alude a una ética literaria y al mercado, invita a escribir sin pensar en ganar dinero, a la vez que reconoce que esta dedicación no es objeto de consumo masivo.

No obstante, la poesía necesita venderse. Editoriales como La Coqueta dependen de la venta de sus libros para financiar nuevos proyectos.

En tanto género editorial, ¿qué ventajas y dificultades comporta para ustedes la edición de poesía?

Al momento de dar inicio a este proyecto editorial no tuvimos en cuenta ventajas o dificultades que pudieran acompañar al género. Lo hicimos, simplemente, porque queríamos hacerlo, porque nos pareció necesario, porque teníamos la certeza de estar haciendo algo bueno. Dos años después nada de eso cambió.

¿Cómo se posiciona la editorial frente al problema de la edición independiente? ¿Le parece relevante este debate?

La “edición independiente” es un eufemismo de editorial pobre o sin fin de lucro y nueva. En la medida en que la autofinanciación deja de ser una utopía y las personas, del mundo literario o no, empiezan a conocerte, las editoriales sufren una transformación (todo se mueve en un imaginario) y dejan de llamarles independientes.

Sería mejor usar la palabra “emergente” como modo de ilustrar ese nacimiento, el parto que supone encarar un proyecto editorial. Y los tiempos inmediatos posteriores. La “independencia” es, en sí, una práctica impracticable. Nunca lo somos, ni del mercado, en cierto modo, ni de las autoras y autores que nos traen sus trabajos y decidimos publicar, ni de las personas que leen, ni entre nosotros. Vivimos y por tanto la editorial vive, entre complejas tramas de interdependencias varias.

Por último, ¿puede mencionar algún proyecto editorial de Uruguay u otro país que haya servido de referencia en algún sentido para La Coqueta?

La Coqueta nació como un proyecto editorial con sus tipicidades. En principio se constituyó gracias al aporte económico del colectivo que formaba parte del primer libro, la muestra de poesía uruguaya contemporánea “de divina proporción”, curada por la poeta Laura Alonso. Ya luego fue ganando autonomía y hoy en día cada libro se financia con las ganancias que deja el libro anterior. En este sentido, no recuerdo ningún proyecto editorial con estas características.

No obstante, debemos mencionar que, cuando todavía éramos un proyecto, tuvimos un encuentro con “Maca” Wojciechowski, creador de la mítica Yaugurú, y él nos contó un poco de su oficio, de cómo ha ido trabajando, libro a libro, hasta llegar al extenso y buen catálogo que compone su editorial. Esas solidaridades hacen que las editoriales uruguayas conserven siempre esa impronta de “independencia” de las rudezas del mercado.


Esta entrevista se realizó en el marco de la materia “Función Social y Cultural de los Géneros Editoriales” en la Diplomatura en Políticas Editoriales y Proyecto Cultural de la Facultad de Filosofía y Letras UBA-Sholem (Argentina, 2019).

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