En 2010, caminando por el centro histórico de Bahía, encontré un monumento en homenaje a Zumbi dos Palmares. El Estado lo puso allí en 2008. Al pie del monumento están los logos del gobierno federal y el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional-IPHAN. Así el monumento nacionalizó a un héroe de la comunidad afrodescendiente en Brasil, símbolo de la resistencia a la esclavitud y líder del quilombo de Palmares, una organización de asentamientos de esclavizados escapados y otros grupos sociales, que durante casi dos siglos frustró varios intentos de represión y eliminación por parte de distintos imperios.

Los historiadores y antropólogos de Brasil estudiaron el quilombo de Palmares como ejemplo de la resistencia a la sociedad esclavista y al proceso de aculturación, como reducto de África en tierras americanas o como expresión y antecedente de la lucha de clases en Brasil.
Hacia fines de la década de 1990, la arqueología hizo un gran aporte analizando restos de la cultura material hallados en el asentamiento de Macaco, capital del quilombo Palmares en donde hay una estatua dedicada a Zumbi muy anterior a la del Estado. El hallazgo de cerámicas indígenas, entre otras cosas, abrió la hipótesis de una mayor presencia de los pueblos originarios en el quilombo y la posibilidad de una mezcla mucho más intensa de lo que se consideró históricamente. Pueden leer algo de los resultados de esa investigación en este artículo de Pedro Paulo A. Funari, co-director del Proyecto Arqueológico Palmares, publicado por la revista de la Universidad de San Pablo en 1995.
Caetano Veloso le dedicó una canción en 2000 (en el disco Noites do norte) que reivindica a Zumbi en el contexto de la diversidad de pueblos africanos de esclavizados y esclavizadas. Zumbi es el nombre de las luchas de los afrodescendientes, de sus demandas, de su protagonismo en la vida brasilera:
Zumbi é senhor das guerras
Senhor das demandas
Quando Zumbi chega
É Zumbi é quem manda












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